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Amics i amigues del CREA - Barcelona9.9.2006Homenatge d'amics i amigues que van coincidir amb el Pato al CREA (Centro Especial de Recerca en Teories i Pràctiques superadores de desigualtats - Universitat de Barcelona).
Paraules del Professor Antonio Sánchez del MIDE (Departament de Mètodes i Diagnòstic en Educació de la Universita de Barcelona).Nos cautivó tu generosidad y tu simpatía A través de los momentos transcurridos a tu lado, durante estos últimos meses, nos has dado ejemplo de tu reciedumbre interior ante una enfermedad que, socavando tu salud, sabías encajar sus incómodas envestidas. Sin proponértelo, has sido una proclama didáctica para enseñarnos cómo afrontar la enfermedad irreversible sin ningún tipo de estridencias, sin fatalismo y, mucho menos, sin el sentido agónico que marcan los últimos momentos de la vida. Has verbalizado sin eufemismos lo que para muchos mortales produce intenso miedo y angustia. Tu fuerza interior, resultado de tus profundas convicciones humanas, te permitía disponer de gran resistencia al dolor y sus limitaciones, con la paradoja de que nunca faltaban tus chascarrillos y el sano humor para saber reírte hasta de ti mismo. Tu derroche de energía y tu exhuberancia vitalista parecían entresacadas de tus queridos “Leones de San Mamés”, que, con tanto sentido épico, socarronería y calculada estridencia, gustabas enaltecer, especialmente, cuando narrabas sus efemérides y sus victorias frente a partidos de la liga de fútbol muy comprometidos para tu querido Atlétic. A nadie se le escapa tu alta sensibilidad ante los casos de injusticia y el compromiso profundo, sustentado en sólidos valores éticos, morales, filosóficos y sociales hacia los problemas de los desheredados cultural y materialmente. Para ellos volcabas a raudales tu generosidad, invirtiendo tiempo y salud por diferentes rincones de la geografía española y del ancho mundo, con el fin de exponer tus inquietudes y principios innovadores psicopedagógicos desde las “Comunidades de Aprendizaje” o desde el apoyo al reconocimiento de los derechos del “pueblo gitano” ¡Siempre sin pedir nada a cambio! Cuando el tiempo te lo permitía, la tertulia era tu válvula de escape y, la intencionada polémica, el aguijón para mantener despierta la razón, crear el contraste de pareceres, hacer gala del respeto y tolerancia a los juicios de los demás, expresar tu abominación a la crítica infundada y carente de pruebas fehacientes y sentirte cordialmente amigo de tus amigos. Supiste ganarte el afecto de todos, sin distinción de ningún tipo. Tu proximidad y llaneza suscitaban el cariño y la admiración de los que tenían la suerte de conocerte y relacionarse contigo. Tu común denominador estuvo marcado por tu sentido dadivoso, desprendido y altruista con los que gozaban de tu proximidad. También sabías pasar y disfrutar, con sentido ascético, de lo mínimo y más simple. No es menos destacable la preocupación constante por las necesidades de tu alumnado y el entusiasmo con el que abordabas las clases, la tutorización de los trabajos y la canalización de sus inquietudes profesionales. Estabas profundamente enamorado de la vida y ello se rezumaba a través de tu mirada, tu risa, tu optimismo contagioso y el amor, hasta el tuétano, hacia todos los que te rodeaban. No queremos tu despedida, pues vas a estar en la memoria al igual que los compañeros/as que te han precedido como Jesús Garanto, Javier Gil y Julia Espín. Sois un magnífico referente para aprender actitudes y valores que se salen de lo común y vosotros/as las plasmabais con sutil sencillez en los actos más simples de vuestra vida. A los que le conocíais de cerca no os puedo decir muchas cosas que no sepáis y, en todo caso, mis palabras nunca podrán describir lo que realmente representó para muchos de nosotros/as, tanto en el plano personal como profesional. Es verdad que nos has dejado demasiado pronto y que todavía tenías mucho por hacer. Es verdad que tu viaje no ha sido muy largo. Es verdad que, como dice un poeta, con Jesús Pero también es verdad que lo importante de un viaje no es el tiempo que dura, ni tan siquiera el viaje en sí mismo; lo importante es la manera de viajar. Jesús supo, en los pocos años que estuvo en la vida universitaria, llevar el ritmo adecuado como para que, a pesar de su temprana desaparición, sintamos, los que lo conocíamos, que se trataba de una persona muy especial. Finalmente, Amigo Jesús, tu vida fue como si constantemente nos estuvieras repitiendo este aforismo: "No llores cuando se vaya el sol, pues las lágrimas no te van a dejar ver las estrellas"
Antonio Sánchez Asín
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